Ella fue siempre la que nos abrazaría cuando algo nos iba mal, la que nos cedería todos los caprichos, la que nos inculcaría a las buenas o a las malas, cuando tocaba, todos esos principios y esa educación que ahora nos caracteriza. Sé que ha dado millones de cosas por nosotras, que ha sacrificado más de lo que querría por concedérnoslo todo sin esperar nada a cambio. Siempre ha sido viva imagen de disciplina, responsabilidad y austeridad, pero emana cariño por todos los poros de su piel. Se ve en su mirada que lo único que espera es vernos siempre bien y felices.
¿Ahora? Ahora la tengo lejos, pero la siento a mi lado, tan cerca como siempre. Ahora es incluso más que todo lo que ha sido a lo largo de mi vida. Ahora, además de una gran ayuda y un enorme apoyo, es una confidente, esa opinión que me respalda siempre, ese último empujón que me falta ante cada decisión. Y sé que, por mucho que me esfuerce, jamás en la vida podré agradecerle todo lo que esta increíble mujer me ha dado.
Muchas gracias por todo, mamá, por haber estado y estar ahí siempre. Te adoro, lamento millones no poder estar a tu lado hoy y tengo unas ganas infinitas de verte.